Materialistas: una crítica al dating moderno

Ya sé, voy tarde a analizar Materialistas, la segunda película de Celine Song. La película se estrenó el 21 de agosto de 2025 y yo la vi el 24 de octubre de ese mismo año. La película estuvo en boca de toda influencer de cine durante su primera semana de vida, y en septiembre ya todo el mundo se había olvidado de ella.

Me da mucha rabia esto de la saturación del mercado porque imaginaos la cantidad de esfuerzo que requiere crear una historia, ya sea en versión libro o película. Imaginaos el dinero que eso cuesta. Y todo para que la veamos todos de una, ¿y luego se olvide?

Yo no quiero que mis libros se olviden, ni quiero olvidar las obras de otras. Quiero hablar de lo que nos enseña cada una de ellas, juntarlas todas, ver patrones y estudiar lo que eso significa acerca de la cultura que las produjo.

No shit, Sherlock, por eso tengo este blog.

Lo que recuerdo de esos momentos en que en las redes la película aparecía constantemente es que no había gustado demasiado. Pero Vidas pasadas, la primera película de Song, me encantó -la vi en alemán y coreano y aun así salí como en un éxtasis cinematográfico-, así que decidí ver Materialistas cuando pudiera, o sea, en octubre.

Vivir en una ciudad pequeña a veces te obliga a vivir más lento, y aunque al principio dé rabia, al final acabas agradeciéndolo. A veces.

Sí, creo que Vidas pasadas es mejor película que Materialistas desde un punto de vista artístico. También creo que, como uno de mis libros favoritos, Tres mujeres, a Materialistas le ha fallado el marketing. Celine Song tiene una fijación con las decisiones en el amor, un tema inherentemente introspectivo, y una forma de contar historias muy lenta. No hay nada de malo en ello per se, pero si intentan vender tu película como una romcom comercial… la gente va esperando otra cosa a la que encontrará en Materialistas.

De qué va Materialistas

Esta es la pregunta sobre la película: ¿es una historia más de chica (re)conoce a chico, o es un análisis de la situación actual del dating hecho historia?

Para mí es lo segundo, un espejo que muestra el reflejo bastante feo de cómo hemos dejado que el capitalismo y su permanente compañera, la optimización, se cuele en nuestros corazones.

Lucy (Dakota Johnson) es una joven que vive en Nueva York, ciudad que asfixia económicamente a sus habitantes, trabajando de celestina. Sí, le pagan por analizar los perfiles de la gente y juntarlos para ver si se gustan y acaban casándose. Era mi trabajo soñado de adolescente, aunque se me daba fatal ayudar a mis amigas con sus ligues. Es muy buena en su trabajo: lleva ya nueve bodas a su nombre. Para ello, reduce a sus clientes a una lista de características fáciles de describir: trabajo y sueldo, altura o estética, posición política y, a veces, hobbies. Ve sus pros y sus contras, sabe sacarle brillo a las cosas que les hacen destacar y distraer de las que no suenan tan bien.

Eres las cosas que haces y que tienes, incluso las cosas que piensas, ¿o eres una mezcla más compleja e indefinible de todo lo anterior?

Irónicamente, ella está soltera, hasta que Harry (Pedro Pascal) llega a su vida en la boda de una de sus clientas. Ella le analiza con su ojo clínico: es guapo, alto, rico, tiene una buena formación, viene de buena familia, es educado, amable, y muy respetuoso. Es lo que en su industria llaman un unicornio: un 10/10, alguien sin tara alguna; alguien que, como cliente, sería un reclutamiento estrella.

Lucy y Harry de Materialistas bailando en la boda del hermano de Harry
Lucy y Harry bailando el primer día que se conocen en la boda del hermano de este.

A su vez, Lucy se encuentra con John (Chris Evans), su exnovio. John es un chico guapo, simpático, idealista. Pero es pobre y un tanto inmaduro, enlaza trabajos de camarero porque está persiguiendo aún su sueño de ser actor de teatro. Si algo tiene claro Lucy es que una de las características innegociables para su siguiente pareja es que sea rico. Y John será muchas cosas, pero rico no es una de ellas.

Lucy estaba convencida de que su sistema funcionaba, más o menos. Si hacías las mates bien, la pareja se conocía, se gustaba, y se casaba. Pero todo se viene abajo debido a dos eventos que se desarrollan en paralelo: por mucho que Harry le pueda ofrecer la vida que ella soñaba, hay algo que no termina de cuadrarle con él. Por mucho que le caiga bien, le haga reír, se preocupe por ella, no le quiere. Y sin embargo, sí quiere a John, aunque él no le pueda dar nada de lo que ella sueña con tener.

Lucy y John de Materialistas en el coche de John
Lucy y John la primera vez que estuvieron de novios

Por otro lado, uno de los clientes de Lucy agrede sexualmente a la mujer con la que le ha emparejado en una cita, Sophie. La confianza que Lucy tenía en su habilidad se descompone. ¿Cómo no pudo ver que aquel hombre era un agresor en potencia? ¿Cómo puso a una de sus clientas favoritas en una situación así? Clienta de la que antes dice que no consigue una pareja porque no tiene una característica que le haga destacar: es mona, tiene un trabajo decente, es dulce y simpática, pero no tiene nada que la haga distinta. Como si fuera uno de los modelos de aspiradora de los que elegir en un escaparate.

La incapacidad de Lucy para enamorarse de Harry a pesar de que tiene todo lo que quería en un hombre y su error al exponer sin querer a su clienta a la violencia sexual hacen que pierda la fe en la empresa de celestinas.

Finalmente, se decide: deja a Harry y vuelve con John, que se compromete a cambiar (a ser más responsable) para solucionar los problemas que tuvieron la primera vez que estuvieron juntos (discutir por dinero).

Críticas a Materialistas

Por lo que recuerdo de las críticas a la película, no gustó mucho al público general (id a Google y veréis a qué me refiero) y tampoco a las influencers de cine a las que sigo. Según la mayoría, el final está mal: cómo va a escoger Lucy a John, si Harry le ofrecía todo lo que quería y además tiene todos los aspectos positivos que alguien puede querer en una relación. Hoy en día, todas hubiéramos escogido a Harry*. Y creo que eso es lo que Song quiere señalar.

Siempre y cuando nos gusten los hombres que nos sacan más de una década. ¿Seguiría Celine Song aposta el tren de Hollywood de poner a actrices jóvenes con hombres mucho mayores porque es lo que se espera de una romcom, o cuál sería la lógica de casting ahí?

Si la película tratase sobre la decisión de Lucy de si quedarse con el ricachón guaperas o con el pobre genuino, sí, podríamos criticar hasta la saciedad esta decisión, porque aparenta un patrón de amor romántico que habíamos logrado desbancar un poco en las últimas décadas.

Huele un poco rancio, a «el amor todo lo puede», y a sacrificio femenino; a ese mensaje tan antiguo de que las mujeres somos superficiales por defecto, pero que un hombre nos enseñará lo que realmente importa.

Entiendo por esta parte la crítica que se le hace a la película

Sin embargo, la película no va de la decisión de Lucy. Va de la transformación que sufre su forma de ver las relaciones románticas: no son sumas y restas, no se pueden optimizar, hay algo más detrás, algo humano que no se puede reducir a una lista de características en una app de citas.

Por qué Materialistas está muy bien pensada

La decisión de Lucy es una excusa para sacarle los colores a la forma de concebir las relaciones románticas de hoy en día, sobre todo en EE.UU. Harry vs. John es la trama, pero el argumento es otro. Para que Celine Song dijera lo que piensa sobre el dating en la actualidad, el final tenía que ser ese.

Celine Song es experta en crear personajes femeninos antiheroicos. Tanto Lucy como la protagonista de Vidas pasadas toman decisiones con las que no estoy de acuerdo. Pero me da igual, porque el mensaje que Song quiere dar con sus películas me interesa, me interesan sus moralejas y las dudas que nos plantea.

No necesito que una película me dé la razón ni ofrezca protagonistas con los que me identifique, solo que me haga pensar y sentir.

Materialistas, como decía, no va de si Lucy escoge a este o a aquel. La película es un retrato del paisaje relacional que hay ahora en EE.UU. sobre todo, pero en realidad en todo el mundo. And let me tell you, it’s bleak.

Los humanos nunca seremos ordenadores, ni listas de cosas que sumadas hacen un todo: somos algo más que aún no hemos logrado describir. De ahí nuestra insistencia en crear arte, perdonad que me ponga mística. Los antiguos lo llamaban alma, supongo, y ahora que nos quedamos sin Dios, no sabemos cómo llamarlo.

¿Quién es la persona con la que vas a una cita?

En varios momentos de la película diferentes mujeres («casualmente» nunca hombres) dicen que salir de citas es un riesgo, que es un trabajo que requiere mucho esfuerzo y que suele tener poca recompensa. ¿Por qué lo hacemos? Porque queremos encontrar el amor, porque no queremos estar solos.

Y ¿cómo se encuentra ese amor? Ahora, mayoritariamente por apps de citas. Todo el mundo que las ha usado (y también quienes no) las critican por ser artificiales, por hacer match con muchas personas pero quedar con pocas, por lo raro de las conversaciones iniciales. Lucy es básicamente el algoritmo de una app de citas: ella filtra los perfiles de sus clientes y los intenta encajar con otros perfiles que les gusten y vice versa.

Os pongo un ejemplo de lo que podría ser una lista de los que maneja Lucy, uno de hombre y otro de mujer (Celine Song tiene leña para todos):

Hombre de 50 años, medianamente atractivo y en forma, tiene un buen trabajo busca una mujer:

  • Menor de 30 años pero mayor de 25, porque las menores de 25 son demasiado infantiles (esto literalmente sale en la peli)
  • En forma y guapa
  • Sin hijos

Mujer de 30 y algo años, atractiva y en forma, con un trabajo decente busca un hombre:

  • De al menos un metro setenta
  • Con un trabajo en el que gane al menos 100.000 euros al año antes de impuestos
  • <Inserte ideología política preferente>
  • Que quiera una relación seria, casarse, tener hijos

Los hobbies rara vez aparecen en las condiciones de los que buscan, aunque solemos encontrárnoslos en los perfiles de las apps de citas.

Estamos todos muy liberados pero de alguna manera seguimos reproduciendo estereotipos de género en aquello que buscamos en una pareja.

Decidme: si encontraráis a alguien que cumpliera todos vuestros requisitos iniciales, ¿sabríais quién es?

No. Esa es la realidad. Incluso si incluimos los hobbies y la ideología política, la información que tendríamos sería mínima. Esas características no definen cómo es una persona, es que ni se acercan. Pueden ser maleducados, irrespetuosos, extrovertidos o introvertidos, simpáticos, caballerosos, pueden ser cualquier cosa además de una persona a la que le gusta la escalada y el café con espuma de leche de avena.

Por algún lado hay que filtrar para decidir a quién queremos conocer más pero, ¿estamos mirando en el sitio adecuado?

Cuando mantenemos una conversación con alguien, sobre todo si es en persona, absorbemos muchísima más información para saber si seremos o no compatibles con ella que por una lista de características objetivas. Depende de las palabras que escoja, de su tendencia a interrumpir o escuchar, de cómo te mire, las asociaciones que haga, cuánto se acerque, si te toca o no… Lo demás son como mucho pistas, el problema es que son mucho más fáciles de aislar y presentar en un envoltorio bonito y comprensible que todo lo demás.

No nos gusta la incertidumbre, así que intentamos encontrar la fórmula matemática para acertar a la primera. Spoiler alert: aquello que hará funcionar o no una relación es muy difícil de definir, y mucho más difícil de aplicar. Así se complica mucho hacer una fórmula sencilla para garantizar el éxito cuando estés deslizando en tu app.

Dónde me perdió Materialistas

La película me gustó mucho por el tema que plantea y porque la crítica, aunque obvia y directa, está bien llevada. Sin embargo, sí que hubo algunas cosas que no me convencieron, aunque creo que no fueron un descuido de Song, sino una elección consciente para darnos el mensaje que quería.

Si Celine Song te pone a un niñato malcriado y rico vs. a un pobretón dulce, la decisión está clara, el mensaje es otro y esa historia ya nos la han contado mil veces. No es el tema que ella quiere tratar.

Lo primero que no me convenció es que Lucy no «fuera capaz» de enamorarse de Harry. Así, como algo místico. Ya sé que durante todo el artículo he estado hablando un poco en el mismo estilo, pero en realidad no creo que el amor sea algo que no se puede elegir ni nada parecido a la mensajería patriarcal típica. Creo que parece que es así porque el proceso de enamorarse es infinitamente complejo y no lo sabemos explicar del todo. Hay factores biológicos, emocionales y cognitivos en juego, que se pueden combinar de infinidad de maneras.

La película nos insinúa que la familia de Lucy tenía problemas económicos y que discutían en medio de la calle montando un buen percal. La familia de John también, pero la familia de Harry es lo contrario. La película señala con discreción que ese pasado compartido es la razón por la que Lucy escoge a John. Sin embargo, al igual que Lucy puede tirar a lo conocido porque le resulta cómodo, también podría haber decidido romper con los patrones familiares y meterse en una relación más estable económica- y emocionalmente.

Pero ahí está la clave: en realidad no puede decidirlo. Tiene que sentirlo. O sea, tiene que ir a terapia o de alguna manera procesar lo que aprendió en la infancia para escoger una vida más tranquila, si es lo que quiere.

Estoy segura de que todas tenemos al menos una amiga que está en una relación que no nos gusta para ella porque no ha procesado alguna parte de su infancia o adolescencia. Y si no la tienes, esa amiga eres tú (es bromi).

Creo que Lucy no estaba preparada para aceptar un amor como el de Harry (aunque en la película se supone que Harry en realidad no la quiere porque no sabe amar, cosa que no me creo ni para atrás por cómo actúa a su alrededor). Como tantas mujeres, no podía aceptar el amor «perfecto», un amor sin sufrimiento ni trabas evidentes, porque está acostumbrada al otro, y lo seguro parace extraño. Desconfía.

Sin embargo, aunque sé que la elección de los personajes y la que toma Lucy al final de la película ha de ser la que es para que nos quede cristalino que el amor no es una serie de parámetros optimizados sino una combinación de factores tan compleja e individual que no la comprendemos ni nosotros mismos, me decepcionó.

Estamos en un punto de inflexión social. Durante los 00s tardíos y los 10s, la ola feminista, antiracista y LGBTQ+ logró que se pusiera de moda ser un «justiciero social». Logramos cambiar las tramas de las películas y los libros, los referentes que alzamos al estrellato, lo que era cool y lo que no. Pero toda ola progresista tiene una reacción conservadora. Con las redes sociales en juego, quizá podamos hablar de que esta vez, más qeu una ola es un tsunami.

Hombres y mujeres de valor, bros hablando de lo que no saben, tradwives, los psicólogos evolutivos soltando tonterías que suenan genial pero que no tienen solidez ninguna, el dinero como nuestro Dios y las relaciones como transacciones, el antifeminismo, el racismo y la homofobia rampante de cuentas que acaban en números. Ser woke ya no es tan guay como hace unos años. Y eso se va viendo también en las tramas de las películas.

Siento que con ciertos libros románticos que fueron publicados en los últimos años llegaba un soplo de aire fresco: el dilema ya no era si se escogía al chico tóxico o al más tóxico, sino que eran reflexiones más profundas sobre autonomía, compatibilidad, etc. El amor no podía con todo, pero los personajes estaban dispuestos a trabajar para que la relación funcionara, o a abandonar a tiempo para no acabar resentidos con el otro.

Pero ahora las cosas vuelven a cambiar. Me da miedo que el rechazo a la liquidez contemporánea de las relaciones se convierta en un péndulo que nos lleve de vuelta a ese momento no tan lejano en el que las mujeres cargaban en la vida real y en la ficción con toda la responsabilidad de las relaciones. Para muchas ese tiempo nunca terminó, pero era una posibilidad para las generaciones venideras.

No creo que Song intentase darnos un mensaje de amor romántico tradicional. O quizá sí, no lo sé, no la conozco. Creo que la película simplemente estaba señalando una deriva mecánica y nefasta para las citas en la actualidad. Una vez tu obra ha salido al mundo, no tienes control sobre cómo que otros la interpretan. Quizá estemos entendiendo su película mal, quizá no.

¿El final de Materialistas es un final feliz?

A las mujeres nos han enseñado a sacrificarlo todo por amor, porque cuando estés en una relación amorosa, lo demás da todo igual, vas a ser feliz automáticamente. Pero el amor no es mágico; el amor requiere de trabajo, esfuerzo, renuncias por ambas partes, y un esfuerzo constante por hacer a la otra persona feliz.

Y sobre todo, el amor no todo lo puede.

Si la persona a la que amas no te puede dar absolutamente nada de lo demás que quieres en tu vida, ¿serás feliz?

Creo que las películas dicen que sí pero la vida real dice que no. Y bueno, a veces queremos una fantasía escapista, pero cuando esta se convierte en el dogma al que todas aspiramos creyendo que si lo hacemos bien lograremos alcanzarlo… empiezan los problemas que se han analizado hasta la saciedad por muchas teóricas de la comunicación y el género. Vamos, que idealizamos el amor romántico y acabamos en matrimonios infelices.

La película lo pone fácil para que estemos de parte de la elección de Lucy, porque cómo vamos a ser tan materialistas, eso que la película te cuenta por activa y por pasiva que está mal, como para decirle que se quede con Harry solamente porque tiene dinero y puede vivir una existencia acomodadísima.

Supongamos que aquello que Lucy desea con toda su alma y John no le puede dar son hijos en lugar de dinero. O estabilidad. O tiempo juntos. ¿Entonces también tendría que elegir a John porque es de quien se ha enamorado? El enamoramiento es pasajero, y no es lo mismo que el amor, y no sé si este puede sobrevivir sin una base sólida de objetivos comunes y, sobre todo, felicidad, ese tipo de felicidad de hecho al que los angloparlantes llaman contentment.

A relationship is always a transaction, but love must always be on the table o algo así le dice Lucy a Harry. Yo la parafrasearía así:

A relationship is always a transaction, but love and happiness must always be on the table.

Si nos quedamos con mi frase, el final sería otro. El final de Materialistas no es el final que desearía para ninguna de mis amigas.

Mi amiga Rut, directora de la revista cultural Altavoz Cultural, me señaló una de las razones por las cuales el final me dejó mal cuerpo: la elección de Lucy es una falsa dicotomía. En realidad hay tres opciones, aunque solo veamos dos: irse con Harry, con John, o permanecer sola. Pero esta última no se contempla en la película porque es el estado en el que empieza Lucy. Parecería que no ha avanzado en su arco narrativo, pero aunque exteriormente todo permaneciera igual, por dentro sería una persona distinta. Estar sola es posiblemente la mejor opción para ella, y la más realista, creo. A Harry no le quiere, a John sí pero no son compatibles, así que sola hasta que encuentre a otro a quien quiera y con quien sea compatible.

Me rebotó que se romantizara decidir en contra de sus deseos más allá del amor, porque la renuncia es lo que se nos ha enseñado siempre a las mujeres. Y no es justo, ni tampoco necesario.

Termino con algo que me dijo mi amiga Alessandra Alari, autora de la newsletter Llamada Perdida: quizá, si hubieran alargado la película un poco más, podrían habernos mostrado el después de que Lucy y John se juntaran. Romper con el fueron felices y comieron perdices de siempre. Así podríamos ver cómo él cambia (tal y como promete) para acercarse a los objetivos económicos que tiene Lucy.

A mí me hubiera dejado más tranquila saber que Lucy no es una pelotuda que lo arriesga todo por amor. Por que sí, love must always be on the table, but so must happiness. Y de esta burra no me bajo.

Otras visiones de Materialistas

¿Te interesa cómo se representa a las mujeres en las series?

Pues entonces te va a encantar A volantazos: sexualidad femenina en las series, mi nuevo libro. En él analizo qué ideas sobre la sexualidad de las mujeres aparecen en Sex EducationÉliteFleabag, etc. y cómo eso construye la narrativa de la sexualidad de las espectadoras. Como ya sabes, es un tema que me apasiona, que trato en mi blog y sobre el que me informo continuamente, así que este libro es un sueño hecho realidad.

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